On Bullshit, Public and Private (III): There Is Always Someone Holier Than Thou
Hizo falta que Correa llegue al extremo de referirse a la “verga” para que nuestro compañero Eduardo Varas, contra todos mis pronósticos, se harte finalmente del maniqueísmo oficial y se ponga a comparar a nuestro Correa con Bush. Tan ingenioso y exacto como Gabriela Calderón siendo una supermodelo brillante con halitosis matemática. O sea, o nos estamos poniendo alevosos o estamos opinando sin chistar.
En fin.
Pienso que a Correa le faltan algunos gradientes para caer en una paralela cercana a la de Bush. Discrepo. Yo diría que Correita tiene más en común con Cho Seung-Hui, el asesino de Virginia Tech. Y no lo digo solamente porque Correa comparta el ocasional uso de la dialéctica de la pistola (dispara primero, ¿piensa después?). Lo digo también por sus lavativas mentales.
Digo, mi parte favorita fue cuando Cho dijo que “lo habían acorralado” y que “ellos se lo buscaron”. Como todos ya sabemos, esa racionalización es una típica lavada de manos, una variación del complejo de creer que la justicia y la injusticia existen en la vida en todo lo que nos de la gana de creer que tenga una condición de alteridad según las conveniencias de nuestro ego, sea en el rol de ser uno el bueno o en su defecto el malo bueno (o mejor aún, el salvador de los buenos, que vale por dos de los buenos normales). Bueno, pues Correa, como hombre democrático, también es un sabido de excusas convenientes cuando se trata de contrabalancear sus responsabilidades frente a sus acciones, como cuando dice cosas como “Si la asamblea decide que se haga eso, pues se hará, es el pueblo el que lo quiere, qué podemos hacer… esos son los riesgos de la democracia”. Confieso que cuando dice esas cosas me asusto mucho más que cuando sugiere decir la palabra “verga”. Me asusta su idea de democracia, esa democracia: la que cree que cualquiera debe poder gobernar; la que asume que todos somos iguales y estamos en el mismo plano; la que teoriza que la gente sabe lo que quiere, y que por lo tanto, se merece lo que le llegue y bien servido (siguiendo las premisas se llega invariablemente a esa conclusión).
En un mundo tan injusto en el que muchos pelmazos tienen más plata que tú haciendo menos; en el que existen aberraciones como el ceviche de concha; en el que un tal Claudio Carvalho se permite ponerle los títulos más cursis y zoquetes a sus reseñas cojudas de episodios de Lost y Charmed en el IMDb; en el que cualquier perra con ínfulas se cree con derecho de picar la papa y el camarón de tu plato de comida, etc.… siempre tiene que haber alguien que crea que sabe mejor, aunque no lo haga mejor.
Así como mi incredulidad cándida me vuelve reticente a creerme el cuento de que le vamos a rendir cuentas a “alguien” o a “algo” después de morir, o a creerme el paliativo de que a mis enemigos les va a comer “la ley de causa-efecto”, entre otras babosadas religiosas, también me hace poco amistoso hacia la idea de democracia. Y a pesar de que la vida no es justa y yo no me crea seriamente bueno, en el fondo sí me creo más justo, y hasta me creo con derecho a decir que sé más de injusticia, opresión y tiranía que el mamaverga hippy baboso promedio. Por eso y por otras tantas cosas (entre ellas las mutilaciones de clítoris practicadas en África), espero que con los actuales experimentos democráticos que se llevan en el país obtengamos más de lo que nos merecemos, mucho más de lo que creemos que no nos merecemos. No creo que sería justo, pero sería bueno.
En fin.
Pienso que a Correa le faltan algunos gradientes para caer en una paralela cercana a la de Bush. Discrepo. Yo diría que Correita tiene más en común con Cho Seung-Hui, el asesino de Virginia Tech. Y no lo digo solamente porque Correa comparta el ocasional uso de la dialéctica de la pistola (dispara primero, ¿piensa después?). Lo digo también por sus lavativas mentales.
En un mundo tan injusto en el que muchos pelmazos tienen más plata que tú haciendo menos; en el que existen aberraciones como el ceviche de concha; en el que un tal Claudio Carvalho se permite ponerle los títulos más cursis y zoquetes a sus reseñas cojudas de episodios de Lost y Charmed en el IMDb; en el que cualquier perra con ínfulas se cree con derecho de picar la papa y el camarón de tu plato de comida, etc.… siempre tiene que haber alguien que crea que sabe mejor, aunque no lo haga mejor.
Así como mi incredulidad cándida me vuelve reticente a creerme el cuento de que le vamos a rendir cuentas a “alguien” o a “algo” después de morir, o a creerme el paliativo de que a mis enemigos les va a comer “la ley de causa-efecto”, entre otras babosadas religiosas, también me hace poco amistoso hacia la idea de democracia. Y a pesar de que la vida no es justa y yo no me crea seriamente bueno, en el fondo sí me creo más justo, y hasta me creo con derecho a decir que sé más de injusticia, opresión y tiranía que el mamaverga hippy baboso promedio. Por eso y por otras tantas cosas (entre ellas las mutilaciones de clítoris practicadas en África), espero que con los actuales experimentos democráticos que se llevan en el país obtengamos más de lo que nos merecemos, mucho más de lo que creemos que no nos merecemos. No creo que sería justo, pero sería bueno.
Elizabeth Mitchell,"No creo que importe si Juliet Burke es mala, porque yo creo que aun si eres de los malos piensas que eres de los buenos de todos modos"
actriz y encantadora filósofa contemporanea
Etiquetas: duck my sick

